Un partido de los que hace grande el fútibol se vió ayer en San Mamés. Lls jugadores, con deportividad en ambos casos, se dejaron todo por conseguir la victoria a pesar del chaparrón que minó ligeramente el espectáculo. Ayer, tal y como decí hoy un periódico, debió salir al final del partido el jardinero para recibir la ovación de la noche. El drenaje del mismo fue increible.
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